Frente a la “fatiga del donante”, COANIQUEM materializó el clásico tintineo de su alcancía creando a Rui Doso, su nuevo embajador visual. Apoyado por Los COANIFANTÁSTICOS, personajes que humanizan vías de pago digitales, la marca cautivó a nuevas generaciones en calles y redes. Esta evolución empoderó voluntarios, agilizó la donación y alcanzó gran retorno mediático, logrando un éxito rotundo.