En 2023, mientras Aguas Pacífico avanzaba en la construcción una desalinizadora en Quintero-Puchuncaví, pescadores artesanales tomaron la planta más de tres meses por temor a la salinidad. La empresa pasó de la reacción al diálogo: firmó un acuerdo con la Federación Bahía Narau y creó la Mesa de la Salinidad, instancia de monitoreo participativo con respaldo académico independiente, web pública y 32 puntos de medición. El conflicto se transformó en colaboración y confianza.