La campaña convirtió la gestión de uniformes en desuso en un modelo de sustentabilidad basado en economía circular, colaboración público-privada y reinserción.
Mediante una cadena articulada entre restaurantes McDonald’s, Ecocitex, Gendarmería de Chile y comunidades beneficiarias, los uniformes que antes eran un residuo pasan a ser frazadas para hospitales públicos y estuches confeccionados por internos del Centro de Detención Preventiva de Puente Alto.