La Beca Plateada y Dorada transformó la inclusión etaria en una oportunidad real de acceso a la educación superior, impulsando que más de 1.000 personas mayores de 50 y 60 años ingresaran a INACAP en 2026. La iniciativa instaló una conversación nacional sobre aprendizaje permanente y la reinvención laboral, resignificando el valor de aprender a cualquier edad.